FANDOM


NapoleónBonaparte

Napoleón I.

Napoleón I, de nombre Napoleón Bonaparte (Ajaccio, 15 de agosto de 1769-Longwood, 5 de mayo de 1821), fue un emperador de los franceses (1804-15).

Nacido en Córcega, hijo de Carlo Maria Buonaparte (en francés, Bonaparte) y Maria Letizia Ramolino, siguió la carrera militar en Francia y a los 16 años alcanzó el grado de subteniente. Sus escasas posibilidades de ascenso adquirieron una nueva perspectiva con el advenimiento de la Revolución de 1789. Se trasladó a su isla natal, donde luchó para conseguir la autonomía, pero cuando los dirigentes locales rompieron con la Convención (1793) se vio obligado a emigrar a Provenza con su familia. Conocedor del pensamiento nacionalista e ilustrado, fue a partir de ese momento cuando se produjo una identificación con los principios revolucionarios. Se adhirió a los jacobinos y se convirtió en un defensor entusiasta de la Convención. Esto le abrió nuevas posibilidades en el campo militar, pues fue encargado del mando de la artillería en el sitio de Tolón (1793) y ascendido a general de brigada. Contó con la protección de Robespierre, lo que le facilitó un rápido ascenso. Encarcelado a la caída de éste (1794), fue puesto en libertad poco después y separado del ejército. Pero ante el auge que habían tomado los grupos monárquicos, la Convención le encomendó, junto con Barras, la represión de una insurrección realista en París (1795). De nuevo se puso al servicio del Directorio y colaboró en la desarticulación del movimiento igualitarista de Babeuf. Con habilidad y con la adopción de una posición moderada, supo recuperar la confianza del Directorio, que le encomendó la jefatura del ejército de Italia (1796) en unas difíciles circunstancias, tanto interiores como exteriores. De forma espectacular, obtuvo rápidas victorias frente a los austríacos, quienes se vieron obligados a retirarse de Italia, ocupada progresivamente por Napoleón. Estos triunfos le dieron extraordinario prestigio, y se dedicó a aprovechar su situación de fuerza. Inició negociaciones de paz con Austria y se dispuso a organizar los nuevos territorios conquistados: el Directorio, incapaz de imponer su autoridad, aceptó los proyectos de Napoleón y ratificó el Tratado de Campoformio (1797). Este tratado representaba el origen de la política expansionista, pues se renunciaba a los territorios del Rin a cambio de los italianos, concebidos por Napoleón como imprescindibles para sus expediciones hacia el Mediterráneo oriental. El Directorio, incapaz de aplastar el poderío inglés, autorizó la expedición de Napoleón a Egipto, que tenía como misión cerrar a Gran Bretaña la ruta hacia la India. Después de unos éxitos iniciales se vio atrapado en la aventura y, además, provocó la formación de una nueva coalición que amenazó peligrosamente a la República Francesa. Aunque las disensiones entre los aliados alejaron momentáneamente el peligro (1799), la reanudación de las actividades realistas hacía previsible un nuevo estallido de las hostilidades. En estas circunstancias, los representantes de la gran burguesía se mostraron contrarios al Directorio y, para frenar el empuje que de nuevo habían adquirido los jacobinos y al mismo tiempo evitar el triunfo de los realistas, se mostraron partidarios de de una dictadura militar. La elección recayó en Napoleón, quien, librándose de los navíos ingleses, había conseguido llegar a Francia (octubre de 1799). Fue nombrado jefe de las fuerzas de París y el 9 de noviembre (18 de brumario) ocupó con sus tropas las cámaras legislativas. Una comisión del Senado le confió el poder ejecutivo, junto con Sieyès y Roger Ducos. El golpe de Estado fue aceptado favorablemente, tanto por la burguesía conservadora, que le veía como hombre capaz de restablecer el orden interior y de conseguir la paz en el exterior, como por los republicanos, que confiaban en el pasado revolucionario de Napoleón. Éste, una vez asentado en el poder, e impulsado por una extraordinaria ambición, amplió progresivamente sus atribuciones hasta detentar el mando de forma exclusiva. Los éxitos militares facilitaron su ascensión. Las victorias que obtuvo en Italia y Austria obligaron a este último país a ceder los territorios de la orilla izquierda del Rin y a pedir la paz. El cansancio de Rusia movió a Inglaterra a pedir también la paz, que se firmó en Amiens (1802). Con los territorios ocupados organizó Estados satélites a semejanza de Francia. Al mismo tiempo, se esforzó en restablecer el orden interior. Con extraordinaria energía reprimió a realistas y a jacobinos, eliminando así la oposición organizada; resolvió el problema religioso mediante la firma de un concordato, reorganizó la hacienda y la administración e inició la elaboración de cuerpos legales, que se convirtieron en la base institucional del nuevo Estado. Supo capitalizar todas estas realizaciones y forzó al Senado a que le nombrara cónsul único por un período de diez años; sometida esta propuesta a plebiscito popular, fue elegido cónsul vitalicio (1802). Con esta base legal apartó a los disidentes y terminó con cualquier oposición parlamentaria. En 1804, un nuevo plebiscito le nombró emperador, y a finales de ese año fue solemnemente coronado en París por Pío VII, juntamente con su esposa, Josefina de Beauharnais, con la que había contraído matrimonio en 1795.

No obstante, la pacificación interior y exterior no podía satisfacer los ambiciosos proyectos de Napoleón. Por diversas razones (su espíritu romántico, deseo de liberación y posterior federación de los Estados europeos, necesidad de una política de prestigio para mantener sus posiciones en el interior, ansias de aniquilar el poderío inglés), puso en práctica una política expansiva, con la que pretendía erigirse en dueño del mundo. Desde mediados de 1803 se habían roto las hostilidades con Inglaterra, lo que provocó la formación de una nueva coalición (1805) en la que entraron Austria, Prusia y Rusia. Las victorias de Ulm (1805) y Austerlitz (1805) deshicieron esta coalición, y los austríacos pidieron la paz. Prusia, apoyada por Rusia, intentó resistir, aunque sus ejércitos fueron destruidos en Jena (1806). El ejército napoleónico avanzó hacia Polonia, y a su paso los polacos se sublevaron. En 1807 llegó a las fronteras rusas y obligó al zar Alejandro I a firmar el Tratado de Tilsit (junio de 1807), que sentaba las bases para una alianza de todos los Estados continentales contra Inglaterra. Estas campañas dieron como resultado la formación del Gran Imperio francés y de los Estados federados. En 1808 emprendió la ocupación de la Península Ibérica, si bien el ejército napoleónico se vio hostilizado por las guerrillas y tuvo que capitular en Bailén (1808), al mismo tiempo que en Alemania reaparecía el espíritu de resistencia. No obstante, tras la victoria de Wagram frente a los prusianos logró imponerse otra vez. Por otra parte, un nuevo matrimonio con María Luisa de Habsburgo-Lorena (1810) arruinó la alianza con Rusia. Aunque los británicos se habían impuesto en la guerra marítima, el imperio francés había logrado consolidarse, por lo que Gran Bretaña se decidió por una política de desgaste mediante el apoyo a españoles y portugueses. El instrumento de los éxitos de Napoleón fue su ejército. En la Francia revolucionaria se habían transformado las normas bélicas, pues se incorporó a filas gran número de civiles, conscientes de su misión revolucionaria. Técnicamente, el ejército revolucionario francés era inferior a los ejércitos tradicionales, pero su ímpetu ofensivo era muy superior. Napoleón supo conjugar el fermento revolucionario con la técnica profesional, y, en consecuencia, la potencialidad bélica aumentó. Como jefe militar, destacó sobre todo en la agilidad con que supo mover a su ejército, clave de muchas de sus victorias. Su Grande Armée, sin una intendencia organizada, triunfó en las regiones pobladas que permitieron a las tropas vivir sobre el terreno, pero se halló en dificultades insalvables cuando se encontró en regiones despobladas, como las estepas rusas. Las ambiciones y los proyectos de grandeza de Napoleón coincidieron con los intereses de la alta burguesía, que ambicionaba arruinar la superioridad económica inglesa mediante recursos políticos y militares. Además, el bloqueo continental favoreció el enriquecimiento de la burguesía francesa, que vio consolidadas al mismo tiempo sus conquistas políticas. Napoleón sepultó definitivamente las instituciones del Antiguo Régimen y sentó las bases del dominio político de la burguesía. Su Código civil, en el que estaban consagrados los principios sobre las libertades individuales, se convirtió en su bandera ideológica. También procuró eliminar todo el contenido democrático social conseguido en los primeros años de la Revolución y se esforzó en destruir los núcleos extremistas. A pesar de todo, el imperio napoleónico carecía de una base sólida, pues la alianza con las potencias continentales era muy inestable y el poderío naval inglés se mantenía preeminente. A comienzos de 1812 se produjo la ruptura con Rusia, y Napoleón optó finalmente por declararle la guerra. La campaña de Rusia, a consecuencia de gran parte de la falta de abastecimiento y de las duras condiciones climatológicas, terminó con un desastre, ya que perdió en ella unos 500.000 hombres. Al mismo tiempo, los españoles, con el apoyo de Inglaterra, inflingían a sus tropas una derrota en los Arapiles (1812). Estos hechos facilitaron la formación de una nueva coalición, y los aliados, después de su victoria en Leipzig (1813), se dirigieron sobre el territorio francés y en abril de 1814 ocuparon París. La alta burguesía, cansada de estas guerras estériles que no habían conseguido eliminar a Gran Bretaña, su principal adversario, retiró el apoyo a Napoleón, quien fue destituido y desterrado a la isla de Elba. En febrero de 1815 escapó de su destierro y el 1 de marzo, luego de marchar sobre París, logró recuperar de nuevo el poder. Su presencia produjo una revitalización de los núcleos revolucionarios, pero, como había ocurrido en 1814, no se decidió a buscar el apoyo popular. El reinado de los Cien Días concluyó con su derrota definitiva en Waterloo (18 de junio de 1815) y Napoleón fue entregado a los ingleses, quienes lo confinaron en la isla de Santa Elena, donde dedicó sus últimos años a la redacción del Memorial de Santa Elena (1823). En 1840 sus restos fueron trasladados a Francia e inhumados con grandes honores.

¡Interferencia de bloqueo de anuncios detectada!


Wikia es un sitio libre de uso que hace dinero de la publicidad. Contamos con una experiencia modificada para los visitantes que utilizan el bloqueo de anuncios

Wikia no es accesible si se han hecho aún más modificaciones. Si se quita el bloqueador de anuncios personalizado, la página cargará como se esperaba.