FANDOM


El marxismo es un movimiento político y social que se inspira en la teoría y praxis de Karl Marx para establecer regímenes sociales basados en ellas. En este sentido el marxismo es la ideología de la mayoría de las corrientes del comunismo y de algunos sectores, los más avanzados políticamente, del socialismo.

Historia Editar

Tras la muerte de Marx, el marxismo adquirió gran influencia en el Partido Socialdemócrata de Alemania. En el Congreso de Erfurt (1891) se adoptó el denominado «marxismo integral», de la mano de Kautsky, lo que significó, de momento, una victoria frente al «revisionismo» de Bernstein. Pero, en vísperas de la I Guerra Mundial, un numeroso grupo de dirigentes de la socialdemocracia alemana, entre ellos Kautsky, sobre una base revisionista, abandonaron el internacionalismo propio de Marx. Las tesis de Bernstein afirmaron el cambio de naturaleza del capitalismo y presentaban el marxismo como un sistema inconcluso, a la vez que denunciaban el economicismo inmanente al mismo. Si bien anatemizadas, estas tesis dejaron un rastro perdurable en Alemania y penetraron en Rusia (P. B. Struve y M. I. Tugán-Baranovski). Kautsky fundó la revista Die Neue Zeit (1883-1917), órgano teórico en el que colaboraron grandes figuras: Engels, el propio Kautsky, Bernstein, Plejánov, Rosa Luxemburg, Lenin, Trotski, Mehring, Riazánov, etc. El «marxismo ortodoxo» triunfó en sus páginas. Kautsky constató la maduración de los tiempos para el socialismo revolucionario y negó la «evolución pacífica», aunque sus puntos de vista no fueron compartidos en la dirección del Partido Socialdemócrata de Alemania, entablándose una polémica ente ortodoxos y revisionistas.

El austromarxismo, por su parte, dedicó especial atención a la cuestión nacional y al imperialismo (O. Bauer, R. Hilferding y M. Adler, entre otros). En Italia, A. Labriola defendió el pensamiento de Marx con la intención de concientizar al proletariado. En Rusia, Plejánov desarrolló una labor análoga, aunque a partir de 1903 se adhirió a los mencheviques y, debido a la cuestión de la guerra, se enfrentó a Lenin. En el período comprendido entre 1900 y 1914, los movimientos radicales desplegaron gran actividad: en Francia, aunque no adscrito al marxismo, destacó la figura de Georges Sorel, el cual se convirtió en el teórico del movimiento obrero y en una figura clave del sindicalismo en su país. En Alemania sobresalió Rosa Luxemburg, enfrentada a cualquier revisionismo y partidaria de la caída abrupta del capitalismo. A tenor de la Revolución rusa de 1905, analizó la huelga política y proclamó la toma de poder por el proletariado en estrecha conexión con el partido. Durante la Revolución rusa de 1917 se enfrentó a la concepción leninista de los soviets y reclamó el protagonismo popular obrero, en oposición al control burocrático del Partido; se opuso a Lenin en el tema del imperialismo y a la Paz de Brest-Litovsk, por lo que significaba de separación entre los proletariados ruso y alemán, y en la cuestión de la independencia nacional se opuso a cualquier precio con la pequeña burguesía nacionalista. Con Liebknecht, Mehring y Clara Zetki fundó la Spartakusbund y reclamó el poder para los consejos de obreros y soldados.

En Rusia se produjo la disputa entre mencheviques y bolcheviques, ante todo acerca de la organización, y seguidamente sobre las alianzas de clase —contra Plejánov, Akselrod y Mártov—; Lenin combatió las organizaciones obreras de carácter tradeunionistas y propugnó («tesis de abril», 1917) los soviets de obreros y campesinos («todo el poder para los soviets»); abogó por un Estado obrero (dictadura del proletariado) previo y por la ulterior abolición del Estado (etapa comunista), es decir, la realización plena de la democracia. Por otra parte, Trotski promovió la «revolución permanente» y afirmó que sólo la clase obrera podía realizar la revolución.

La etapa de entreguerras (1918-1939) significó en gran medida la adopción del modelo soviético por el movimiento obrero internacional: república de los consejos de Béla Kun en Hungría, cuyo teórico fue G. Lukács, el cual, sin embargo, sufrió pocos años después (1923) un «desviacionismo» socialista, del que se retractó públicamente en 1932. Gramsci, en Italia, luchó por un sindicalismo de base obrera al margen de la «burocracia sindical»; sus escritos de cárcel analizaban la noción de Estado, el papel y la función de los intelectuales como clase y el concepto de «praxis».

La muerte de Lenin (1924) y la ascensión de Stalin introdujeron variantes específicas en el desarrollo del marxismo: sostenimiento de las estructuras policíacas, eliminación de la vieja guardia, «culto a la personalidad», dogmatismo a ultranza, burocratización y protagonismo del Partido, ciencia proletaria opuesta a ciencia burguesa, realismo popular en el arte, imposición de una «ideología» (condenada, como es notorio, por Marx) y exacerbación nacionalista. Trotski, partidario de la revolución permanente y de su expansión internacional y crítico implacable de Stalin y su dictadura (precisó la diferencia ente bolchevismo y estalinismo, habló de «golpe de Estado» estalinista), fue asesinado en México (1940), al parecer por orden de Stalin. La ola revolucionaria europea desatada a finales de la I Guerra Mundial se deshizo rápidamente. El desacuerdo con la marcha de los acontecimientos en la URSS produjo una escisión en el Partido Comunista de Alemania provocando la aparición del Partido Comunista Obrero de Alemania, integrado por el ala radical, opuesto al primero y de tendencia internacionalista (Karl Korsch fue su representante más genuino). En vísperas de la II Guerra Mundial se produjo una persecución de las corrientes antiestalinistas, que quedaron reducidas, en el mejor de los casos, a círculos restringidos, dedicados fundamentalmente a la elaboración teórica (el único partido trotskista de cierta entidad, el POUM español, fue masacrado durante la guerra civil).

Después de la II Guerra Mundial, el marxismo sufrió una suerte de contradicción: por una parte, se instaló en gran número de países de Europa (Polonia, Hungría, Rumania, Checoslovaquia, República Democrática Alemana, Yugoslavia, Albania) y Asia (República Popular China, República Popular Democrática de Corea, República Popular de Mongolia) y, por otra, se abrió en su seno una crisis interna importante, especialmente entre los intelectuales, denominada «la muerte de las ideologías».

Hasta la muerte de Stalin (1953) existieron dos tendencias fundamentales: una encarnada por la URSS y la III Internacional, y la otra por la corriente trotskista. Con la desestalinización (XXII Congreso del Partido Comunista de la URSS, celebrado en 1957) se abrió un período crítico y antidogmático en la esfera doctrinal que se tradujo en un intento de ensayar nuevos modelos socialistas al margen del modelo ortodoxo: Yugoslavia (a partir de 1949), Polonia (1956), Hungría (1956), República Democrática Alemana (1953) y Checoslovaquia (1968). Las tesis del «policentrismo» de Togliatti condujeron al Partido Comunista Italiano al «eurocomunismo», que se extendió a otros países (Francia, hasta cierto punto, España, después de la muerte de Franco) y, aceptando el democratismo parlamentario, preconizaba el paso pacífico al socialismo (aceptación revisionista).

Con la toma de poder de Fidel Castro en Cuba (1959) se confirmó y se propagó la validez de la lucha armada para alcanzar el poder, tesis que se reafirmó en Vietnam (1975) y en Nicaragua (1979). Mención especial merece la República Popular China: entre 1949 y 1958 el maoísmo pareció alinearse fielmente con la postura soviética, pero desde 1960 las relaciones con la URSS empeoraron ostensiblemente al diferir ambas potencias socialistas en la cuestión de la estrategia mundial (coexistencia pacífica por parte de la URSS, revolución armada por parte de China Popular). Con la Revolución Cultural, encabezada por Mao Zedong e iniciada en 1966, comenzó la revolución permanente dirigida a combatir el revisionismo y la burocracia, a exhaltar el ardor revolucionario y la revolución armada, a eliminar la división entre el trabajo intelectual y el manual. Abandonada la Revolución Cultural y fallecido Mao (1976), China pareció encaminarse hacia una profunda revisión de sus postulados del marxismo maoísta.

Economía Editar

El marxismo, en economía, es el continuador de la economía política clásica. Esta continuación consiste tanto en una crítica de la economía clásica como en un desarrollo de sus conclusiones. La crítica estriba en señalar el carácter histórico de las categorías y las leyes que los clásicos creyeron eternas. El desarrollo consiste, en esencia, en descubrir la forma de actuación de la ley de la plusvalía en tanto que ley fundamental del sistema capitalista. La característica fundamental de la economía marxista es la consideración del proceso económico como proceso social de la producción y distribución de medios materiales capaces de satisfacer necesidades humanas. La economía marxista estudia las relaciones económicas que se establecen en este proceso, así como la forma de dependencia de estas relaciones respecto a la acción recíproca entre el hombre y la naturaleza. Sobre esta base, enuncia las leyes económicas, que son el resultado de la actividad consciente del hombre, aunque su resultado tenga un carácter objetivo. Por último, la economía marxista demuestra que en la actualidad es posible modelar las relaciones económicas de forma que la acción de las leyes económicas deje de ser espontánea, esto es, independiente de la voluntad de los hombres.

Karl Marx y Friedrich Engels fueron los iniciadores de esta corriente del pensamiento económico. Después de ellos se produjo una gran escisión en el seno de la ciencia económica. Por un lado, existían los marxistas, continuadores de la tradición clásica; por otro lado, una multitud de escuelas surgidas a partir de la primera negación de Marx; la Methodenstreit, como la escuela marginalista, la neoclásica, la histórica alemana, la sociología pura (de Durkheim), etc.

En el desarrollo de la corriente marxista a partir de Marx y Engels pueden señalarse tres etapas:

  1. de 1871-73 a 1917-25;
  2. de 1917-25 a 1950-56, y
  3. de 1950-56 en adelante.

En la primera etapa, el objeto primordial de la economía marxista fue el estudio de las leyes del desarrollo desigual del sistema capitalista y de su transformación en imperialismo. Las obras de Rudolf Hilferding, Rosa Luxenburg (1913) y Vladímir I. Lenin (1916) son las aportaciones más importantes en esta dirección. La obra de los revisionistas (E. Bernstein, Tugán-Baranovski), en el contexto de la transformación imperialista del capitalismo y del surgimiento de una aristocracia obrera, se aleja del análisis marxista tradicional. En torno al análisis del desarrollo del capitalisno en cada país y de las tendencias de la agricultura en la sociedad industrial, surgió una rica literatura marxista, en la cual figuran como autores significados G. Plejánov, en Rusia, K. Kautsky, en Alemania, L. Krzywicki, en Polonia, etc. Entre 1904 y 1913 tuvo lugar la integración en la economía marxista de una teoría de la nación, debida, en particular, a Lenin y Stalin.

En la segunda etapa, el nacimiento de un Estado socialista (1917) y la Gran Depresión del capitalismo (1929) situaron a la ciencia económica, en general, y a la corriente marxista, en particular, ante ideas totalmente nuevas. Los principales representantes de la nueva economía política del socialismo son N. Bujarin y Y. Preobrazhenski, en la URSS, y Maurice Dobb y Oskar Lange, en los países capitalistas, que sostuvieron una larga polémica con L. von Mises, F. Hayek y L. Robbins sobre la posibilidad del cálculo económico racional. Una parte esencial de la economía política del socialismo es la teoría de la planificación, en cuyo desarrollo pueden distinguirse dos etapas. La primera dura hasta 1956, y en ella destacan los trabajos preparatorios del primer plan quinquenal a cargo de S. G. Strumilin, Y. Preobrazhenski, etc. Pero más tarde el sistema de dirección económica y política creado por Stalin perjudicó la investigación sobre las leyes económicas del socialismo. Paradójicamente, fue una obra de Stalin, Problemas económicos del socialismo en la URSS (1952), la qye abrió el camino a un análisis de relativi valor científico. La crisis de 1929 y la depresión de los años 1930 dieron un nuevo impulso al estudio del sistema capitalista. La aportación de Michał Kalecki es la más importante desde el punto de vista de la originalidad teórica. La última transformación del capitalismo —la economía fascista o nazi— y la crisis de 1929 fueron analizadas por Paul M. Sweezy, Yevgeni Varga y Maurice Dobb, entre otros.

La tercera etapa del desarrollo de la economía marxista se sitúa en un marco totalmente nuevo: construcción de órdenes socialistas en diversos países de Europa y Asia y en uno de América, desestalinización, emancipación de los países coloniales, desarrollo de una serie de nuevas ciencias auxiliares (econometría, programación lineal, investigación operativa, cibernética, etc.). En este contexto se ha continuado el análisus del capitalismo y de su incapacidad para industrializar países subdesarrollados. En este terreno, la obra de Paul A. Baran Political Economy of Growth (1957) es una de las aportaciones más importantes de la economía marxista. Al mismo tiempo, la teoría de la planificación ha entrado en su segunda etapa. Sus representantes más destacados son economistas como Oskar Lange, Vasili S. Nemchinov, Leonid V. Kantorov, Charles Bettelheim, etc. Un intento muy destacadode sistematizar las aportaciones de la corriente marxista de economía se debe a O. Lange, quien publicó en 1959 el primer tomo de una Economía política que cuenta ya entre las obras de economía más importantes aparecidas en el siglo XX. Por otro lado, a partir de 1956 se inició un debate sobre las leyes económicas de las sociedades precapitalistas, que tiene como precedentes las obras de Engels y Krzywicki. Cabe señalar, por último, en el período 1962-65, los planteamientos teórico-prácticos renovadores de un grupo de de economistas soviéticos, encabezados por Evsei Liberman, en relación con la racionalización de la gestión de las empresas en la URSS. Las propuestas de estos economistas, que fueron adoptadas oficialmente a título de ensayo en 1965, dieron lugar a una mayor precisión en la definición de los conceptos de beneficio, rentabilidad y precios en economía socialista y marcaron un intento de liveralización del marxismo.

¡Interferencia de bloqueo de anuncios detectada!


Wikia es un sitio libre de uso que hace dinero de la publicidad. Contamos con una experiencia modificada para los visitantes que utilizan el bloqueo de anuncios

Wikia no es accesible si se han hecho aún más modificaciones. Si se quita el bloqueador de anuncios personalizado, la página cargará como se esperaba.