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El Estado Plurinacional de Bolivia es un Estado de América del Sur, situado en el centro del continente y separado del océano Pacífico por Perú y Chile.

Historia Editar

Época colonial Editar

La independencia Editar

Los problemas de la independencia Editar

Después del fracaso del general Santa Cruz, Bolivia quedó definitivamente reducida a sus propias fuerzas. País escasamente poblado (se calcula que en el momento de la independencia sólo contaba con 990.000 habitantes, de los que un 52% eran indígenas) y subdesarrollado económicamente, tuvo que plegarse a la injerencia de los Estados vecinos en los pleitos fronterizos posteriores a la independencia. La magnitud de sus problemas exigía gobiernos dispuestos a realizar profundas reformas que sacaran al país del subdesarrollo colonial, pero desde la fundación de la república el poder estuvo en manos de una minoría enriquecida por las explotaciones mineras, que se apoyó en la falta de conciencia política de las masas (la mayor parte de la población era analfabeta) y en la inexistencia de partidos políticos organizados, y que no dudó en recurrir al pronunciamiento militar como forma de acceso al poder. La actuación de la mayor parte de los presidentes se manifestó por su afán de enriquecerse y en mantener el orden, y hasta la guerra del Pacífico, prácticamente, ninguno de ellos terminó su mandato. Algunos, como Manuel Isidoro Belzú (1848-55), intentaron apoyarse en las masas populares, pero sin objetivos definidos y sin esforzarse en crear en el pueblo una conciencia política; los hubo que intentaron algunas reformas, como José María Linares (1857-61); otros, como Mariano Melgarejo, llegaron a extremos inimaginables, pero ninguno de ellos se preocupó de los auténticos problemas del país. La política exterior estuvo también mal dirigida, lo que determinó graves pérdidas para Bolivia. Así, las reclamaciones bolivianas en la costa del Pacífico (1879) provocaron la guerra con Chile, a consecuencia de la cual Bolivia perdió su salida al mar. Después de este desastre, la oligarquía se esforzó en atenuar progresivamente la intromisión de los militares en la vida política del país y fue reservando para los civiles la gestión de la administración pública. Las fuerzas políticas de la nación empezaron a agruparse en torno a los partidos Conservador y Liberal, que hicieron su aparición en las últimas décadas del siglo XIX. Estos partidos, representantes de la burguesía propietaria de las minas, tenían bases ideológicas muy primarias y sólo se diferenciaban por leves matices doctrinarios. Los conservadores gobernaron hasta fines de siglo, en que fueron desplazados por los liberales, que vieron favorecida su gestión por la gran expansión de las exportaciones de estaño y lograron estabilizar la vida del país. En 1920, un golpe de Estado llevó al poder al Partido Republicano, que tuvo que hacer frente a la caída del precio internacional del estaño. La guerra del Chaco (1932-35) abrió paso a una nueva etapa de inestabilidad. Se organizaron los sindicatos y aparecieron los partidos nacionalistas (Movimiento Nacionalista Revolucionario, MNR) y también los de izquierda, que habrían de desempeñar un papel fundamental en la historia posterior de Bolivia. El poder fue tomado por militares socialistas (Toro, 1936-37, y Germán Busch, 1937-39), que nacionalizaron el petróleo. Tras un intervalo conservador, subió a la presidencia Gualberto Villarroel (1943-46), del MNR, que logró el apoyo de los mineros de la Central Obrera Boliviana (COB). Derrocado y asesinado Villarroel, volvieron al poder los partidos Republicano y Liberal con Enrique Hertzog (1947-49) y M. Urriolagoitia (1949-51).

Revoluciones y golpes militares Editar

En las elecciones de 1951 triunfaron Víctor Paz Estenssoro y Hernán Siles Zuazo, miembros del MRN, pero el ejército no aceptó el resultado y formó una dictadura militar. En abril de 1952, después de una década de inestabilidad política, un movimiento revolucionario que unió a la pequeña burguesía, el campesinado y la clase trabajadora llevó al poder a Paz Estenssoro, al que apoyaba inicialmente el Partido Comunista, iniciando la «revolución nacional boliviana». Durante su mandato fueron nacionalizadas las minas de estaño pertenecientes a las familias Aramayo, Patiño y Hochschild y se inició una amplia reforma social que estableció el sufragio universal y la reforma agraria, consignadas luego en la Constitución de 1961; los indígenas, a los que se favoreció el acceso a la propiedad de la tierra, se convirtieron en una poderosa fuerza política. En 1956 le sucedió Siles Zuazo, que estrechó la cooperación con los Estados Unidos y puso en marcha un plan de austeridad económica, con lo que se ganó la oposición de los sindicatos mineros dirigidos por Juan Lechín. En 1960 fue de nuevo elegido Paz Estenssoro, y Lechín obtuvo la vicepresidencia, pero la continuación de la política de austeridad en perjuicio de los mineros hizo que Lechín dimitiera de la vicepresidencia (1963), en la que le reemplazó el general René Barrientos. En 1964 fue reelegido Paz Estenssoro, pero en noviembre de dicho año, ante el temor de la creciente influencia de los obreros y mineros en la vida del país, los generales Barrientos y Alfredo Ovando derrocaron el poder civil y establecieron una dictadura militar; Barrientos se hizo cargo de la presidencia. Después de dos años de continuos desórdenes y revueltas populares, el 4 de julio de 1966 unas elecciones confirmaron en la presidencia al general Barrientos, sostenido por el FRB (Frente de la Revolución Boliviana). En 1967 el régimen tuvo que enfrentarse al movimiento guerrillero que operaba en las zonas campesinas del sudeste. La guerrilla fue duramente perseguida y numerosas campañas del ejército, con el apoyo de fuerzas especiales de Estados Unidos, culminaron en octubre con la captura y asesinato de su líder, Ernesto «Che» Guevara. Al morir en accidente de aviación René Barrientos (abril de 1969), le sucedió el vicepresidente, Luis Adolfo Siles Salinas. El 26 de septiembre de 1969 el general Ovando, comandante en jefe de las fuerzas armadas, derrocó a Siles Salinas, formó un gobierno mixto de militares y civiles, planteó una política de signo nacionalista popular prometiendo una «revolución a la peruana» y dio un paso importante al abolir la disposición que permitía a la Gulf Oil estadounidense la explotación del petróleo boliviano. Sin embargo, la ambigüedad de su política posterior comprometió la situación de Ovando y reforzó las oposiciones tanto de derecha como de izquierda. El 4 de octubre de 1970 estalló una sublevación militar de tipo conservador y el 6 Ovando tuvo que dimitir. Como reacción, se produjo una revolución popular que llevó al poder al general Juan José Torres y abrió paso a una política de izquierdas moderada (7 de octubre). Sin embargo, en agosto de 1971 un golpe militar derechista, apoyado por el MNR y la llamada Falange Socialista Boliviana, derrocó a Torres y colocó al frente del gobierno al coronel Hugo Banzer. Su dictadura ultraderechista disolvió los sindicatos y ocupó militarmente las minas, pero no logró consolidarse, y tras la anulación por fraude de las elecciones de 1978 se sucedieron varios golpes militares. En julio de 1979 hubo nuevas elecciones y, tras un pacto entre los principales partidos, fue nombrado presidente Walter Guevara Arce, derrocado en noviembre siguiente por el coronel Alberto Natusch, quien a los pocos días se vio obligado a entregar el poder a Lydia Gueiler, presidenta del Congreso. En las elecciones de 1980 venció Siles Zuazo, pero el general Luis García Meza dio un nuevo y sangriento golpe y asumió el poder (17 de julio de 1980). García Meza fue depuesto en agosto de 1981 y sustituido por el general Celso Torrelio, quien en julio de 1982 fue reemplazado por el general Guido Vildoso. Al acentuarse la crisis económica, política y militar, las fuerzas armadas entregaron el poder al Congreso elegido en 1980, el cual proclamó presidente a Hernán Siles Zuazo (octubre de 1982).

Época contemporánea Editar

El ex dictador Hugo Banzer ganó las elecciones de 1985, pero Víctor Paz Estenssoro accedió a la presidencia con el apoyo del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). En los comicios de julio de 1989, Jaime Paz Zamora, del MIR, fue elegido presidente tras pactar un gobierno de coalición con Acción Democrática Nacional (ADN), el partido liderado por Banzer. En los de junio de 1994 Gonzalo Sánchez de Lozada, líder del MNR, venció con claridad y fue investido presidente el 5 de agosto. En las elecciones de junio de 1997, la ADN obtuvo la mayoría relativa de los votos, lo que permitió que Hugo Banzer, con el respaldo del MIR, lograra su objetivo de acceder a la presidencia de la República por vía democrática. En abril de 2000, acuciado por las críticas y por la crisis económica y social, el primer gobierno formado por Banzer se vio obligado a dimitir y el mandatario designó nuevo gabinete. Enfermo de cáncer, Banzer abandonó la presidencia (agosto de 2001), que recayó en su vicepresidente Jorge Quiroga. En septiembre de 2002 Gonzalo Sánchez de Lozada volvió a ser elegido presidente, pero el proyecto de exportar el gas natural del país provocó una grave crisis social (septiembre de 2003) y su renuncia. En octubre Carlos Mesa fue nombrado presidente. En 2005 Evo Morales, líder del Movimiento al Socialismo (MAS), fue elegido presidente por mayoría absoluta. Al año siguiente nacionalizó las reservas de hidrocarburos en poder de empresas transnacionales y convocó una Asamblea Constituyente que aprobó una nueva Constitución (2007). La oposición organizó numerosas huelgas y movilizaciones de protesta contra el Gobierno y en pro de las autonomías regionales de Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija. En 2009 un referéndum respaldó la nueva Constitución promovida por Morales, si bien en los departamentos orientales triunfó la oposición, lo que ahondó la división del país en las urnas. Entre 2010 y 2012 fueron nacionalizadas las compañías eléctricas.